Mantener un edificio limpio parece sencillo hasta que pensamos en todos los espacios que lo forman.

Accesos, pasillos, escaleras, ascensores, cristales, aseos, oficinas, garajes, zonas comunes… Cada uno tiene un nivel de uso diferente, está fabricado con distintos materiales y no acumula el mismo tipo de suciedad.

Por eso, la limpieza de edificios no debería entenderse como una sucesión de tareas iguales para todas las instalaciones. Un servicio profesional parte del conocimiento del edificio para determinar qué hay que limpiar, cómo hacerlo y con qué frecuencia.

En esta guía explicamos qué puede incluir la limpieza profesional de un edificio, cómo se organiza y qué aspectos conviene tener en cuenta para mantener sus instalaciones en buenas condiciones.

¿Qué incluye la limpieza de edificios?

No existe un único plan de limpieza válido para todos los edificios.

Las tareas necesarias dependen de las características del inmueble, su actividad, dimensiones, materiales, número de usuarios y tránsito diario.

Un servicio de limpieza integral de edificios puede incluir, entre otras actuaciones:

  • Limpieza y mantenimiento de suelos y pavimentos.
  • Limpieza de accesos, vestíbulos y zonas de recepción.
  • Limpieza de escaleras, rellanos y pasillos.
  • Limpieza de ascensores.
  • Limpieza de cristales y superficies acristaladas.
  • Limpieza de aseos y zonas comunes.
  • Limpieza de mobiliario y otras superficies.
  • Retirada de residuos y mantenimiento de papeleras.
  • Limpieza de garajes y aparcamientos.
  • Actuaciones periódicas de limpieza en profundidad.
  • Tratamientos específicos para determinados pavimentos y superficies.
  • Limpiezas técnicas en zonas de difícil acceso cuando las características del edificio lo requieren.

La combinación de estos trabajos debe establecerse después de analizar las necesidades reales de cada instalación.

¿Qué zonas de un edificio necesitan más atención?

No todas las partes de un edificio se utilizan de la misma manera.

Los accesos, ascensores, pasillos y otras zonas de tránsito pueden recibir un uso constante a lo largo de la jornada. Otras dependencias, por el contrario, pueden necesitar intervenciones menos frecuentes.

También influyen factores externos. La lluvia, el polvo, el polen, las obras cercanas o el propio tránsito desde el exterior pueden aumentar la suciedad que llega a determinadas zonas.

La limpieza de cristales presenta necesidades diferentes a las de un pavimento y un garaje; no requiere los mismos procedimientos que una zona de oficinas.

Esta variedad hace necesario organizar la limpieza por espacios y necesidades, en lugar de aplicar exactamente el mismo procedimiento a todo el edificio.

¿Cada cuánto tiempo debe limpiarse un edificio?

Es una de las preguntas más habituales y no existe una frecuencia universal.

Para determinarla hay que tener en cuenta aspectos como:

  • Número de personas que utilizan las instalaciones.
  • Horarios y actividad desarrollada en el edificio.
  • Nivel de tránsito de cada zona.
  • Dimensiones del inmueble.
  • Tipo de pavimentos y superficies.
  • Exposición al exterior.
  • Época del año.
  • Existencia de zonas especialmente sensibles o de uso intensivo.

Un acceso utilizado por cientos de personas puede necesitar atención con mucha más frecuencia que una dependencia con poco tránsito.

Por este motivo, un buen plan distingue entre tareas frecuentes de mantenimiento y actuaciones periódicas o específicas.

¿Cómo se planifica la limpieza profesional de un edificio?

Antes de comenzar un servicio es importante conocer las instalaciones.

Una planificación adecuada permite determinar las tareas necesarias, establecer prioridades y asignar los medios apropiados a cada trabajo.

De forma general, el proceso puede dividirse en varias fases:

1. Conocer el edificio

El primer paso es analizar las dimensiones, distribución, accesos, materiales, horarios y actividad de las instalaciones.

2. Identificar las necesidades de cada zona

Una vez conocido el espacio, se determina qué actuaciones necesita cada área y cuáles requieren una atención especial.

3. Establecer tareas y frecuencias

No todo necesita hacerse todos los días.

La planificación permite diferenciar las tareas habituales de aquellas que se realizan semanal, periódicamente o cuando las circunstancias lo requieren.

4. Seleccionar personal, productos y medios

Cada superficie y cada intervención pueden necesitar procedimientos y equipos diferentes.

5. Coordinar el servicio con la actividad del edificio

En oficinas, centros de trabajo y otras instalaciones en funcionamiento, la limpieza debe organizarse procurando interferir lo mínimo posible en la actividad habitual.

Maquinaria y medios para la limpieza de edificios

La profesionalización del sector ha permitido incorporar maquinaria y sistemas que facilitan determinadas tareas y permiten trabajar sobre superficies y espacios muy diferentes.

Dependiendo del edificio y del servicio, pueden utilizarse aspiradoras profesionales, fregadoras, maquinaria específica para pavimentos, sistemas para la limpieza de cristales, pértigas telescópicas o plataformas elevadoras, entre otros medios.

Pero disponer de maquinaria no es suficiente.

Elegir correctamente el procedimiento y el equipo para cada superficie forma parte del propio trabajo de limpieza.

Además, determinados trabajos requieren tener en cuenta riesgos específicos y medidas preventivas. El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) dispone de documentación preventiva específica para las actividades de limpieza.

Un pavimento, una cristalera o una zona situada a varios metros de altura presentan problemas diferentes y deben abordarse teniendo en cuenta tanto el resultado como la seguridad durante la intervención.

Así es la limpieza integral de un edificio

Un servicio de limpieza integral implica coordinar personas, tareas y medios diferentes dentro de unas mismas instalaciones.

En este vídeo mostramos parte del trabajo que realiza el equipo de Limpiezas y Servicios Salamanca durante la limpieza integral de un edificio.

Desde las tareas habituales de mantenimiento hasta trabajos que necesitan medios específicos, cada actuación forma parte de una planificación común.

Porque detrás de un edificio limpio hay mucho trabajo que normalmente pasa desapercibido.

Limpieza y mantenimiento: cuidar también las instalaciones

La limpieza tiene una función evidente relacionada con la higiene y la imagen de los espacios, pero también está estrechamente vinculada con su conservación.

Suelos, cristales, mobiliario y otras superficies están sometidos continuamente al tránsito, al uso y la acumulación de suciedad.

Una limpieza periódica y realizada mediante procedimientos adecuados ayuda a evitar acumulaciones y forma parte del cuidado habitual de las instalaciones.

Por eso, limpieza y mantenimiento de edificios están estrechamente relacionados.

¿Cómo elegir una empresa de limpieza de edificios?

A la hora de contratar un servicio profesional, conviene mirar más allá del listado de tareas.

Una empresa debe ser capaz de comprender las características de las instalaciones y plantear una organización coherente con ellas.

Algunos aspectos que merecen la pena valorar son:

  • La capacidad para adaptar el servicio al edificio.
  • La planificación de tareas y frecuencias.
  • La formación y organización del personal.
  • Los procedimientos de trabajo.
  • Los medios técnicos disponibles.
  • La seguridad durante las intervenciones.
  • La capacidad para responder a necesidades específicas.
  • La comunicación y seguimiento del servicio.

El objetivo no debería ser aplicar un modelo estándar, sino encontrar una solución proporcionada a las necesidades reales de las instalaciones.

Limpieza de edificios con Limpiezas y Servicios Salamanca

En Limpiezas y Servicios Salamanca (LYSS) realizamos servicios de limpieza de edificios y otros trabajos de limpieza y mantenimiento adaptados a diferentes tipos de instalaciones.

Cada edificio es distinto.

Por eso, estudiamos las características de cada espacio para determinar las tareas, frecuencias, personal y medios necesarios para desarrollar el servicio.

Nuestro trabajo abarca desde el mantenimiento habitual de las instalaciones hasta actuaciones específicas que requieren maquinaria o procedimientos determinados.

La experiencia nos ha enseñado algo sencillo: para cuidar correctamente un edificio, primero hay que conocerlo.

Preguntas frecuentes sobre limpieza de edificios

¿Qué incluye un servicio de limpieza de edificios?

Depende de las características y necesidades de cada inmueble. Puede comprender la limpieza de accesos, suelos, escaleras, ascensores, cristales, aseos, mobiliario, zonas comunes, garajes y otras dependencias, además de actuaciones periódicas o específicas.

¿Con qué frecuencia debe limpiarse un edificio?

No existe una frecuencia válida para todos. Debe establecerse teniendo en cuenta el tránsito, número de usuarios, actividad, dimensiones, superficies y necesidades particulares de cada zona.

¿Es lo mismo la limpieza de mantenimiento que una limpieza en profundidad?

No. El mantenimiento comprende las tareas periódicas necesarias para conservar el espacio limpio durante su uso habitual. Una limpieza en profundidad aborda de manera más intensiva determinadas superficies, elementos o zonas y puede programarse de forma periódica o ante necesidades concretas.

¿La limpieza de cristales puede incluir trabajos en altura?

Sí, cuando las características del edificio lo requieren. En esos casos pueden ser necesarios procedimientos y medios específicos, como pértigas telescópicas o plataformas elevadoras, siempre de acuerdo con las características y condiciones del trabajo.

¿Puede adaptarse el servicio a los horarios de funcionamiento del edificio?

La planificación debe tener en cuenta la actividad de las instalaciones. En edificios en funcionamiento, los horarios y la organización de determinadas tareas pueden establecerse para reducir las interferencias con trabajadores, usuarios o visitantes.

¿Necesitas un servicio de limpieza para tu edificio?

Si buscas una empresa de limpieza de edificios, en LYSS podemos estudiar las características de tus instalaciones y las necesidades del servicio.

Ponte en contacto, cuéntanos qué tipo de edificio necesitas mantener y podremos valorar qué tareas, frecuencias y medios requiere.

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